lunes, 19 de marzo de 2012

Ávila construye una metáfora poética y violenta del Puerto Rico contemporáneo


Edgar Quiles Ferrer
Santo Domingo, teatro
10:00 A. M.

Continúa el XII Festival Internacional de Teatro Aficionado Emilio Aparicio, hoy en la mañana con la presentación de la obra «Hay un grito en mis huellas», del dramaturgo y poeta puertorriqueño Pedro Juan Ávila Justiniano; es una metáfora poética y violenta del Puerto Rico contemporáneo; dirigida por Edgar Quiles Ferrer, Andrés López Sierra, del grupo Borinquen Producciones, en representación de Puerto Rico.

Esta obra fue representada con éxito en octubre pasado en el Teatro del Ateneo en San Juan, Puerto Rico.

La historia comienza una noche tormentosa, Sergio, sesentón dueño de una tienda rural de comestibles, visita, como es su costumbre, a su concubina Camila en su empobrecido bohío. Previamente ha llegado un misterioso viajero, enfermo, que por motivos del mal tiempo Camila le ha dejado dormir en un rincón de la casucha.  Corre la candente década del treinta del siglo XX en la ruralía puertorriqueña, hambre, miseria y pobreza extrema, con las violentas luchas sindicales que la caracterizaron. Camila tiene una niña que es casi como un animal salvaje, con la que el viajero intenta establecer comunicación emocional. Pero el viejo alcohólico Sergio se encargará de que la vida no encuentre su camino. Con esta pieza, el dramaturgo Ávila construye una metáfora poética y violenta del Puerto Rico contemporáneo.
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