lunes, 23 de abril de 2012

Los poetas que surgen a partir de los ‘90, se dividen entre los que afirman que...


Petra Saviñón Ferreras

















La generación de los poetas sin nombre
Una reflexión que nos hace la
escritora Petra Saviñón Ferreras

Lo más probable es que Petra no haya escrito y enviado a pocos amigos este texto con el objetivo de que se publicara. Como puede ser que ya esté publicado en otras páginas por ahí, como le sucede a la Agenda Cultural cuando creemos que estamos dando a conocer algo nuevo pero que ya está rete leído. De todos modos nuestra amiga plantea un tema obligado que si bien el siglo XXI ya anda por más del diez por ciento de sus años todavía no ha sido «suficientemente debatido» el asunto, como se debatió antes con tanta insistencia lo de la ruptura entre generaciones de escritores. Aquí está su reflexión.

Petra Saviñón Ferreras

La poesía que surge después de la generación de los ‘80 sigue sin ser agrupada. No ha sido bautizada con nombre alguno. Se recita en talleres literarios y en círculos narrativos, en parques, bares, discotecas y colmadones. Se escribe en cuadernos, en servilletas, en laptops y en iPads.

Que no haya intención definida de seguir una línea poética que sirva a la posteridad para identificarlas, en modo alguno significa que esas voces no tengan puntos en común, que sean totalmente distintas, que cada poeta es diferente y que su creación sea única.

Como en todas las épocas, hay un sello, un afán de búsqueda de identidad, elementos que agrupan a estos nuevos creadores y que en cierta manera también los unen a otras generaciones. Se trata de un grupo de jóvenes y no tanto, que congregados en talleres literarios, círculos narrativos o de forma independiente crean bajo una diversidad de voces, distintas y al mismo tiempo parecidas.

En ese «conglomerado de cantores» están los que se autoproclaman distintos y aseguran que esta generación innombrada no se parece a ninguna. Que tiene su propio discurso, su propia expresión y están, de igual modo, los que no muestran temor a que se les compare.

Unos más pasivos, algunos más involucrados en actividades artísticas. Los poetas que surgen a partir de los ‘90, se dividen entre  los que afirman que es posible crear a partir de cero, sin dirigir una mirada a lo ya hecho, y entre los que creen imprescindible tener referencias, pero marcar diferencias.

Un grupo busca que prevalezca la estética, el seductor juego de decirlo con delicadeza, atado voluntariamente a la belleza de las metáforas, preocupado porque permanezca en el texto la sutileza de la palabra, definido como tradicionalista.

Otro desafía a un sistema literario que juzga cerrado, con textos que fluctúan entre los que los juzgan como novedosos y los que los definen poco artísticos. Así, entre halagados y satanizados, clasificados como urbanos, cantan cotidianidades con lenguaje cotidiano, crudo, cargado de expresiones consideradas no poéticas, que pretenden desnudar realidades sin rebuscamientos.

En ambos «equipos»  hay  autores de excelente calidad y autores de menos vuelo. Como en todos los tiempos.

Esta generación sin nombre, alabada y bombardeada por otras generaciones, enfrenta además la presión de desasirse de lo ya hecho, a instancias de otros poetas que propugnan por la ruptura, por una diferenciación, porque surjan voces nuevas que canten de manera distinta a los mismos elementos de siempre.

Esa insistencia pretende que se marque un antes y un después ¿A partir de qué y por qué?  ¿Desde dónde, para romper con qué? ¿Para ser distintos a quién? ¿De qué deben desasirse esos cantos, que no parecen preocupados por ese asunto?

El argumento de defensa a ese rompimiento es la necesidad de que surjan cosas frescas, de que se eliminen recursos ya agotados, porque las voces nuevas son en verdad repetitivas y por tanto, nacen cansadas.

Por supuesto, esa versión es fieramente refutada y surge el cuestionamiento sobre lo auténtico del trabajo de los que proponen ese divorcio entre el antes y el ahora.

Llegan las preguntas que obligan a reflexionar qué tan distintos son de otras generaciones los versos de los que insisten en que se rompa con un pasado al que todos los poetas en una u otra medida han recurrido.

Y la gran cuestionante es ¿De qué se han separado los que instan a la ruptura?