jueves, 21 de junio de 2012

Supe su gran pasión: La pasión por los amigos


obdulia Guzmán





















Ha muerto Obdulia Guzmán: 
Mi suegra, la mamá de Karina Rieke


Por Jorge Piña

Yo la recordaré en cada poema eterno de su hija

Obdulia ha muerto parafraseando aNietzsche, con su Got Is Tot, porque toda madre muerta es la muerte de todas las madres. Un panteísmo matrifocal y borgiano inequívoco tal vez. Todos sabíamos sus dos grandes pasiones: la política y la poesía. Una lectora voraz y revolucionaria contumaz. Peleó en la guerra de abril del 65 con fusil en mano. Se mataba a tiros contra los gringos y contra quien se pusiera en medio por defender los ideales de la patria nueva recién mancillada.

Muchos dirán que sus verdaderas dos pasiones eran el periodismo y la escritura, pero yo que la conocí. Supe su gran pasión: La pasión por los amigos, entretener y divertir a los amigos. Obdulia era una diplomática exquisita y fantástica. Fueron grandes las noches de navidad y de año nuevo en la que todos cantamos y bailamos con la sola canción de Ramón Leonardo (Su ídolo y su Fan numero 1 junto a su amiga de siempre Bertilia), Camilo Sesto, y sobre todo, José José. Cantaba y bailaba hasta el amanecer, rodeada de sus grandes hijas: Yoly, Cristina, Karina, Laura y Ámbar. Yo era una especie del hermano grande que le faltó y el hijo que nunca tuvo. Eso sí. Antes que nada era su dedicación a los detalles, la comida, el manjar, las bebidas y el cuidado personal con que recibía a  cada uno de sus invitados, compañeros, alumnos y amigos en cada ocasión especial de su apartamento de Manhattan en la famosa calle 106.

Todo lo que hay y ha existido de poesía en mi esposa (muy a pesar de mi deseo), Karina Rieke, se ha debido a la pasión de la madre abnegada y entusiasta por la escritura y el periodismo. Fue alumna de Salvador Pittaluga Nivar y fundadora de la primera sucursal del Instituto de Periodismo del mismo nombre en New York. Obdulia ha sido una revolucionaria militante entregada en cuerpo y alma a la política. Fiel y autentica y miembro distinguida del PRD desde su fundación. Líder de su rama femenina y la esposa de siempre del hombre rana: Gabriel Guzmán. Todas sus hijas, familiares, nietos, y amigos la recordaremos siempre por su amor, por su dedicación, por sus ocurrencias y vivencias singulares, por su risa y entusiasmo.

Por su encanto y simpatía la recordaremos siempre. Yo la recordaré en cada poema eterno de su hija. En la risa de Kamilo y Kamila. En la ternura infinita de su esposo Gabriel y en el recuerdo de su casa, sus enseñanzas y sus preocupaciones. Yo la recordaré en cada abril como la autora  de la última elegía a la revolución.