lunes, 2 de julio de 2012

Basilio Nova ordenó que bajaran el telón


Lauristely Peña Solano


















Denuncia humillación
contra noveles actores
en el Centro Cultural Narciso González

Lauristely Peña Solano
29 de junio de 2012

Basilio Nova, Director del Centro Cultura Narciso González, es el culpable de que 17 niños, sus amigos y familiares se duermieran esta noche con la amarga sensación de repudio al teatro y eventos culturales, debido a que él juzgó como «malísima» la interpretación de ellos en la pieza «Sueño de una noche de verano» y sin más les bajó el telón en medio de la función.

Se trataba de la presentación de la muestra de los talleres de Teatro, Danza, Canto…, del Centro Cultural Narciso González, el pasado viernes 29 de julio. La actividad fue presenciada por la señora Vice Ministro de Creatividad y Participación Popular, Bernarda Jorge, causante de que la misma iniciara con una hora y quince minutos de retraso y por quien, según declaraciones del mismo señor Nova se le bajó el telón a los jóvenes en medio de la obra: «La señora Bernarda se tenia que ir, dijo que eso era muy largo».

Margaret Sosa
Los talleres, incluido el taller de teatro, se iniciaron seis meses atrás, los jóvenes pagan una contribución de 300 cada uno, cada mes; los gastos de montaje y vestuario corrieron por cuenta de cada uno de ellos. La maestra es Margaret Sosa, quien reconoce las debilidades que pudiera tener representación de la obra, «Sueño de una noche de verano» de William Shakespeare, trabajada por jóvenes entre los 10 y 17 anos (salvo un colaborador que es mayor de edad), provenientes de sectores marginados como Los Guandules, Guachupita, Villa Juana, y otros lugares aledaños, sacrificándose ellos y los padres para llegar a cada clase, por más que sea, esto era una muestra. Resulta inconcebible que sean humillados y despojados de sus sueños frente a sus padres y amigos. Cabe resaltar que para la realización de esta actividad, además los jóvenes han debido vender cierta cantidad de boletas, y que se encontraban en el teatro desde las 11 de la mañana, ensayando.

La directora Margaret Sosa comenta que «sin ánimo de justificar, sí, puede que los jóvenes no estuvieran proyectando bien la voz, que Basilio piense que la obra es mala, que fuera larga, o todo lo que se quiera, pero nada justifica el irrespeto y la humillación publica a un grupo que pese a sus dificultades ha trabajado y están esforzándose por mostrar su trabajo y ser mejores».

La obra fue cortada a los 26 minutos, faltando apenas dos escenas para concluir. La reacción de los jóvenes fue desgarradora. Nicolás, el más joven lloraba a mares, junto a sus compañeros y compañeras que protestaban, en el camerino, por la injusticia. «Jamás vuelvo a pisar un teatro en mi vida» declaró Elianny Espino quien representaba el personaje de Hermia. Entre el elenco se encontraban también Elsa Laura, hija del señor Basilio Nova, y Laura Acosta, ahijada del mismo, la segunda no podía reprimir su dolor debido a que se encontraba justo en medio del escenario representando a Helena. «Cómo tu quieres que me calme si fue casi en mi cabeza que tiraron el telón».

Basilio Nova
Terminado a toda carrera el acto, jóvenes y padres esperaron para presentar su queja formal al señor Nova, primero se reunió con la profesora Margaret Sosa, con quien sostuvo una larga conversación en la que según ésta él le propuso becar a los jóvenes para la continuación del taller de teatro, es decir no pagar los 300 pesos, luego que le tocó enfrentarse a los jóvenes y padres en especial a la señora María Altagracia Garó, quien le interpeló sobre la importancia de cada grupo, por qué sabotear uno por parecerle malo y otros no, sobre el modo poco elegante en que se manejó la situación, el daño emocional que esto causaba a los jóvenes, y la falta de ética al no ofrecer una explicación coherente. El señor Nova a su vez se enojó y entró en discusión etiquetando a la señora Garó de mal educada, a lo que ésta le pregunto «¿Usted cree que esto es suyo, que puede hacer lo que le da la gana? Yo también pago mis impuestos» y él contestó que sí, que eso era de él, que es el director y que si tiene que bajar el telón lo baja una y mil veces más.

Los jóvenes colocaron sus certificados en el piso, en los pies del señor Basilio Nova, y se retiraron a sus casas con la idea de que su trabajo no ha valido la pena, desmoralizados y avergonzados. En el discurso de cierre las autoridades que regenteaban la actividad argumentaron que las mismas se hacen para incentivar en los jóvenes la sensibilidad por el arte y el amor a la cultura, pero ¿se cumplió el objetivo?, ¿es necesario humillarte y mostrarte qué tan mal actúas, cantas o bailas ante aproximadamente trecientas personas? ¿Es justo juzgar de malísimos a unos jóvenes que apenas tienen unos meses que han incursionado al teatro y para quienes esta sea posiblemente su primera y última experiencia y contacto con el arte?

Bernarda Jorge
Sinceramente no creo que estemos por buen camino en un país donde el cinismo puede más, donde te humillan y te dicen, «no ha pasado nada, todo salió bien», donde las actividades culturales tengan la medida del tiempo que algún «dignatario/a» esté dispuesto a brindar. No nos quejemos luego de que nuestros jóvenes se entregan a los vicios, las drogas, el sexo y el alcohol, de que las adolecentes salgan embarazadas, no tengan sensibilidad artística o no apoyen las actividades culturales, no, si somos quienes les damos el primer portazo.
https://www.facebook.com/notes/lauristely-pe%C3%B1a-solano/humillaci%C3%B3n-y-masacre-de-sue%C3%B1os-en-el-centro-cultural-narciso-gonz%C3%A1lez/10151073880495985


Aclarando
1 de Julio de 2012
He recibido algunos mensajes de personas que aluden una supuesta manipulación por mi parte, o hacia mí para denunciar de este modo lo acontecido el viernes en la muestra de talleres del Centro Cultural Narciso González.

A esas personas les digo que ciertamente están en su derecho de dar o no crédito a lo que digo, pero no de argumentar manipulación alguna de mi parte, puesto que yo fui testigo presencial desde el inicio hasta el final, de todo, absolutamente todo lo que pasó.

Yo estaba sentada en el piso, justo al frente del señor Nova y la señora Jorge, grabando en video la obra, cuando estos se «impacientaron» él me preguntó, cuánto tiempo le faltaba a la obra, se paró y a los pocos minutos se bajó el telón.

Yo subí al camerino con los chicos, antes incluso de que Margaret tuviera tiempo de trasladarse desde la cabina de control, y estuve con ellos tratando de consolarlos y de calmarlos, porque querían gritarle a Basilio todo su dolor; ya calmados, cuando decidieron esperar a que todo terminara para exigir una explicación, estuve con ellos todo el tiempo que nos tocó esperar para ser atendidos.

Y escuchar las @#$%^^*** que Basilio le dijo a una de las madres que aguantó hasta el final en la entraba de las oficinas administrativas para ser atendida y reclamar por la integridad de su hija.

Quizás el hecho de que Margaret Sosa sea mi directora y amiga, puede dar pie a que se piense que lo que digo y hago depende de ella, pero es importante que se tome en cuenta que yo soy un adulto, con criterio, pensante y sensible al arte y dolor ajeno.

Que acompañé al grupo desde las 5:35 p.m. mientras con emoción se preparaban, maquillaban y vestían para la obra. Para al final yo misma no encontrar argumentos para responderles cuando recogían sus cosas y gritaban llenos de vergüenza que jamás pisarían un teatro en su vida fue difícil mantener la compostura y pedirles que se calmaran, explicarles que eso no es lo que hace el teatro… ¡Bueno ya eso lo conté!

A lo que quiero llegar es que estas palabras como las antes escritas son de mi exclusiva responsabilidad y criterio. Firmadas y sustentadas por mí.

Lauristely Peña Solano
https://www.facebook.com/notes/lauristely-pe%C3%B1a-solano/aclarando/10151076860130985