viernes, 6 de julio de 2012

El pan de yuca es sabroso, la arepita, encantadora


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Yuca
Décimas

Gabriel Moquete

Yuca, sutil, melodiosa,
amiga del paladar,
delicada de tratar
como mujer deliciosa.
De los víveres, la rosa
más fina y más delicada,
se amarga casi por nada,
por cualquier ligero roce,
pero para que usted goce,
trátela como a su amada.

En una sopa carnosa,
hecha a manos de mujer,
en el plato se ha de ver
posando cual mariposa.
Es suave, es dulce, es hermosa,
con un hilo caprichoso
balnquesino, largo, hebroso
alargado en su estructura,
parece un tren sin presura
en un túnel resbaloso.

El pan de yuca es sabroso,
la arepita, encantadora,
el buñuelo, da la hora,
y el chulito, es delicioso.
Un manjar apetitoso
es la yuca sancochada,
en bacalao recostada,
para gozarla mejor,
este es un rico sabor
cucharada a cucharada.

¿Y el casabe qué me dices?
¿qué me dices del casabe?
¡La curiosidad no cabe
hurgando de sus raices!
Es ver los indios felices
buscando leña en la zona,
la india cuando amontona
el fuego para el burén,
ver a Caonabo, también
a su reina Anacaona.

El chicharròn se enfurece
si de la yuca oye hablar
y no le dan el sitial
que junto a ella él merece.
Él cree que le pertenece
por tradición popular
ser chambelán oficial
de esa reina encantadora,
yo respeto por ahora
posición tan vertical.

¡Oh mi yuca, rica y suave
bocanada de sabor,
dietética con amor
por conducto del casabe.
Todo elogio de honor cabe
a tu riqueza sin par,
y hoy que me toca rimar
para hablar de tu virtud,
yo brindo por mi salud
gracias a tu potencial.