martes, 24 de julio de 2012

Prefería morirse antes de volver a vivir igual deshonra


Marco Herrera





















Marco Herrera
La vida de un jugador 
vale un par de chancletas

Si este sábado pasado al policía llamado Santanita Kelly no le hubiera dado la gana de apresar injustamente al prospecto de grandes ligas José Silverio, de solo 15 anos, posiblemente la vida en el Ingenio Quisqueya transcuriría normal y tranquila. Pero no es así. Ese día Santanita, que a lo mejor la mujer de turno lo había abandonado por no poderle costear el cuartucho donde vive, o las deudas de gallo o la impotencia por no poder estudiar, o porque el estado lo trata como basura y no como servidor de la ley, quien sabe.

Era sábado y quería vengarse de todos y se recordó que José Silverio a quien apodaban Alex Boutique por su buen gusto en las ropas y por ser elegante y buen mozo y por tener lo que él no podía porque en su futuro solo se veía siendo policía. Fue y lo buscó y lo acusó de robarse unas chancletas y un manojo de una fruta llamada limoncillos. Todo por un costo menor de un dolar, y lo esposó y lo paseó por el mercado y por la cancha de bésibol donde entrenaba.

Ese día había partido de béisbol y todos vieron como le golpeaba la cara y lo llevaba a empujones como a un Cristo hasta el calvario. Lo encerró en la celda junto a todos los presos comunes y lo mandó a quitarse la correa y las cintas de los zapatos para que no cometiera suicidio y dijo «así le pasa a los ladrones".

Recordé yo que un banquero llamado Luis Álvarez Renta que desfalco millones de dólares a los ahorrantes de su entidad financiera no hace mucho, es ahora el director del sistema de reforma penitenciaria y es un jefe en el sitio donde se encuentra y donde por cierto tiene aire acondicionado y comodidades.

Llegó el papá de José Silverio hasta donde tenían a su hijo y habló en privado con el jefe de Santanita no se sabe en qué términos y sacó a su hijo y le prometió un regaño. El futuro jugador de las grandes ligas que recibiría en estos días un envió de 10 mil dolares como adelanto a su contrato millonario, Jose Silverio, prometio recibir el regaño pero antes fue a la casa de la señora a la que Santanita dijo le robó las chancletas y el puñado de frutas y le juró por el Dios vivo que nunca robó nada, no tenia necesidad de eso y se fue a su casa y le dijo a su padre que le diera jabón que se daría un bano.

Pero en vez de hacerlo se llevó una sábana y la colgó de un árbol de la misma fruta que lo acusaban se había robado y se ahorcó porque la mancha de la vergüenza no se lava ni con el mejor de los detergentes. Prefería morirse en su corta vida antes de volver a vivir igual deshonra. Ahora Santanita Kelly esta preso pero no irá a la cárcel que está reformando el banquero Álvarez Renta porque presos tan rastreros ni el diablo los quiere.