miércoles, 15 de agosto de 2012

Y donde quiera que están parecen copos de amores


















Flamboyán
(Delonix Regia)
Décimas

Gabriel Moquete

Luce el flamboyán sereno
su cabellera rojiza,
no le molesta la brisa
que visita su sendero.
Esbelto, cubierto entero
de una púrpura que embruja,
su ramaje se apretuja
elevado en el afán
de servir como edecán
a sus floridas burbujas,

Y es tan noble en sus amores,
que por lucir, se despoja
hasta de sus verdes hojas
para convertirse en flores.
La vista navega en loores
cuando lo encuentra en hileras
en las frescas carreteras
que van llegando a Bonao,
como un portón al Cibao,
 ¡azafatas placenteras!

¿Origen?,  Madagascar,
desde allí cruzó los mares
para plantarse en lugares
fáciles para habitar.
Aquí se suele sembrar
junto al cacao o el café
pues su sombra extensa es
protectora de atributo
sobre estos dos buenos frutos
de nacional interés.

No le gusta nada el frío,
busca el suelo tropical,
aquí se entrega a raudal,
casi como un desafío.
Y si tiene cerca un río
se luce con esplendor,
le sirve de protector
derramado junto al lecho
entregado satisfecho
como una gigante flor.

¡Oh flamboyán, flamboyán,
por las grandes avenidas
de la ciudad, florecidas
tus regias columnas van.
Y donde quiera que están
parecen copos de amores,
los pinceles soñadores
no te dejan escapar,
sobre el lienzo eres sin par,
eres manantial de flores.