martes, 6 de noviembre de 2012

Es el Macorís norteño, de Quita Espuela y el Jaya...

















Cacao
Décimas

Gabriel Moquete

¡Qué bueno es el chocolate
con pan, con torta, ¡vacío!
calientito, y hasta frío
cualquier ansiedad combate.
Cuando el frío hace su embate
una mañana lluviosa,
qué bien cae una cremosa
bebida chocolateada,
se alza el frío en retirada,
¡no puede hacer otra cosa!

Un desayuno modesto,
¡modesto no, bien barato!:
dos panes ponga en un plato,
la cocoa completa el resto.
Con un vaso bien repleto
de cocoa, bien preparada,
queda bien desayunada
una persona, temprano,
es un alimento sano
y sale, casi por nada.

Theobroma - cacao, su nombre
científico aquí te ofrezco,
le dio un botánico sueco
llamado Linneo, un pro-hombre.
Es bueno que a nadie asombre
el don que le reconoce,
con sublimidad de goce
a este alimento febril,
su nombre quiere decir,
Alimento de los Dioses.

Un dulce de chocolate
en compañía de una flor,
es un regalo de amor
que tiene muchos quilates.
Por eso, aquellos «magnates»
expertos conquistadores,
saben atraer amores
con un arte original,
porque saben combinar
con chocolates y flores.

En Méjico conocieron
el cacao los invasores,
¡digo, los conquistadores!
que a joder esto vinieron.
Allí a los nativos vieron
que en intercambios lo usaban,
con las semillas compraban
como si fueran dinero,
¡mire con qué sano esmero
estos se desempeñaban.

Cuando el conquistador vio
de esta planta la riqueza,
seguido, con ligereza
a Europa se la llevó.
Así el cacao penetró
a vivir en otras tierras,
y en las llanuras o sierras
ha anidado su habitat,
como emisario de paz
que al hambre le hace la guerra.

Es el Macorís norteño,
de Quita Espuela y el Jaya,
la tierra donde se halla
el cacao, como un ordeño.
Todo parece un ensueño
pero es dulce realidad,
aquí la fertilidad
de la tierra del Cibao
ha distinguido al cacao
como a hijo a quien quiere más.

En Castillo, la norteña
joya de la agricultura,
el cacao es ya cultura
que de la zona se adueña.
Aquí el morador se empeña
en ser un representante
de un pueblo que está adelante
en poseer este fruto,
este es un digno atributo
de este poblado pujante.

Debemos pues consumir
el sabroso chocolate,
alimento que combate
las penurias del vivir.
¡Ah, y acuérdate de ir
a cortar en tu jardín
una rosa o un jazmín
para embriagarte de amores,
que el chocolate y las flores
en amor, ¡no tienen fin!