miércoles, 12 de diciembre de 2012

Se sugiere que busquemos la trascendencia...













El abismo
relato

Fernando Ureña Rib

– ¿Qué nombre tiene el abismo que se ve desde la ventana?
– No tiene nombre. O más bien, el nombre lo irá poniendo cada quien, de acuerdo a sus circunstancias.
– ¿No se supone que aquí las circunstancias son siempre las mismas?
– Las circunstancias son los círculos alrededor de los cuales nos movemos. Cambian de manera perenne.
– ¿Círculos?
– Sí. Nos movemos en círculos. Como el sistema planetario. En la vida usted va delineando y creando sus propios círculos, que dominan o subyugan otros círculos.
– ¿Habla de los círculos de Dante?
– Dante hizo un recorrido por aquellos nueve círculos del Infierno y sus recintos, hasta los «círculos aúlicos» y así Ad Infinitum. Es poesía, fruto de la imaginación.
– Habla usted como si fuéramos tuercas, ruedas dentadas en el engranaje de la maquinaria enorme y despiadada del Destino.
– No debería extrañarle. Todas las religiones tienen sus ruedas sagradas.
– ¿Y el Destino?
– El destino es un mito. Lo que usted llegue a ser, dependerá de usted.
– ¿Es posible alcanzar la libertad?
– La libertad es una ilusión. No existe.
– ¿Qué quiere decir? La humanidad ha progresado, es más libre hoy.
– Lo importante es el movimiento. Las fuerzas negativas y positivas del universo propician el movimiento. El progreso es ilusorio. Usted imagina que avanza y está en el mismo sitio. Las cosas materiales no sirven aquí. Para cambiar es necesario movernos en la dirección correcta.
– ¿Para qué nos movemos? ¿Cuál es la dirección correcta? Esto es inconmensurable. Pensé que el Limbo era un lugar pequeño, de dimensiones manejables.
– El tamaño del Limbo también es relativo. Dependerá de su visión.
– Usted me confunde.
– Las fuerzas negativas representan la oscuridad, el mal. Se requiere voluntad, ahínco, determinación y constancia para dominar esas fuerzas y alcanzar el bien.
– ¿Pero no ha dicho que el progreso es ilusión?
– Sí. Se sugiere que busquemos la trascendencia. Apártese de la ventana. La inercia retardará el proceso. Se espera que nos movamos hacia la luz.
– ¿Qué luz?
– La luz, el amor, el bien..., son aspectos de la misma plenitud.
– No lo entiendo.
– Ya lo entenderá cuando se asome a la ventana de nuevo, mire hacia el abismo y logre ver todo lo maravilloso que hay en usted.