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Iván García ratifica los taínos
no utilizaron coronas de plumas
A propósito de las plumas que adornan el tocado utilizado por nuestro amigo Tony de Moya en el acto con motivo del Día Internacional de los Pueblos Originarios, el noveno del presente mes, el escritor Iván García Guerra nos remite una segunda aclaración (la primera la publicamos ayer), ratificando que los indios taínos no utilizaban coronas de plumas. Para nosotros es de mucho interés esta aclaración por la sencilla razón de que los dominicanos, que somos prietos y que tenemos razgos de blancos, también somos taínos. Así mismito como suena. Y si somos taínos debemos conocernos a nosotros mismos. A continuación la nota de Iván. (Clomo)
Tienes toda la razón, Clodomiro, como bien dices, la estatua tiene dos errores obvios; las plumas de la cabeza y los instrumentos de escritura. La pobre reina taína nunca escribió nada, ya que los areítos que se le han atribuido, sin tener pruebas, eran memorizados. La única transcripción existente es «fonética» y llega de uno de los cronistas de Indias. Dice: «Igi aya Bombe ya bomba ya bomba / Lamassam Ana Caona / Van van Tavana dogai /Aya bomba ya bombai / Lamassan Ana Caona.» Así consta en el artículo escrito por el Reverendo Hamilton W. Pierson (Information respecting the History, Condition and Prospects of the Indian Tribes of the United States, Collected and Prepared… by Henry R. Schoolcraft. Págs. 309 a 312, Tomo II.). En él se menciona dos veces «Ana» (que según se ha dicho es flor) y «Caona» (Oro); pero no es una firma, sino simples menciones dentro de un texto cuyo verdadero significado total es desconocido, aunque se asegure que lo de «Igi aya Bombe» significa: «Primero muerto que esclavo». En cuanto a la pluma de la cabeza, si mal no recuerdo, no hay ninguna mención de esos adornos en ninguna de las crónicas que se encuentran a disposición de los lectores atentos. Pero, por supuesto puedo haberme saltado ese párrafo. Sí recuerdo haber leído, creo que en una revista «National Geographic» (la cual desgraciadamente no conservo), que sólo en América del Norte habían sido utilizadas las «coronas de plumas» como un símbolo de poder o de fuerza, y que en las civilizaciones del cono sur, de donde provienen nuestros subgrupos indígenas, no existieron tales adornos o símbolos. Quizás el escultor del monumento al «Almirante de la Mar Océana» desconocía tal asunto. Esto lo envío no para aclarártelo a ti, más bien anteponiéndome a la posible respuesta que tú invitas en la publicación de «Vetas» que hoy leí. Te aseguro que lo escrito sobre las plumas del tocado no intentaban significar erudición ni provocar áridas polémicas; fue enviado con la intensión sanamente festiva de hacer un chiste sobre la foto, que me pareció simpática. IGG.

