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Luis Carvajal, aquelarre, los amores virtuales

El fenómeno en que se ha convertido Luis Carvajal como poeta y promotor de la poesía en Facebook, con varias decenas de seguidores, unos pocos críticos ideológicos, esporádicos detractores y unos cuantos letrados, autorizados literatos, plantea la posibilidad de que se reproduzcan precedentes de mucha trascendencia cultural que han existido en Santo Domingo, muy poco estudiados todavía.

La denuncia de que los escritores de post guerra en la década de los sesenta hicieron de la poesía -principalmente la poesía- un instrumento de lucha social contra la opresión política, contra la intervención grosera norteamericana de 1965 y contra el régimen tiránico y criminal de Joaquín Balaguer, a partir de 1966, no tuvo en cuenta que había por lo menos dos precedentes muy significativos que pudieran explicar la tendencia política literaria.

Puede haber otros precedentes. Voy a mencionar dos que conozco someramente. El primero fue El Paladión, un movimiento cultural sumamente interesante de principio del siglo XX constituido por la intelectualidad progresista dominicana, que recibió cierta influencia del marxismo leninismo, que luchó en contra de la intervención norteamericana del período 1916-1924 y estaba organizada prácticamente como un partido político. El Paladión hizo un aporte extraordinario a la cultura dominicana con la producción de importantes obras históricas y literarias. El historiador Alejandro Paulino Ramos ha realizado una investigación de cierto rigor acerca de lo que fue el Paladión. El año pasado publicó el libro «El Paladión: de la ocupación militar norteamericana hasta la dictadura de Trujillo». Vale la pena buscar esta obra porque es sumamente reveladora.

El otro precedente que quiero mencionar es la actividad literaria y política, con tendencia antitrujillista, que realizó un conjunto de intelectuales universitarios, la mayoría egresados de la carrera de derecho de la Universidad de Santo Domingo en la década de los años 40 del siglo pasado. Es la reconocida Generación del 40, que aunque ha sido estudiada desde el punto de vista literario no lo ha sido tanto como grupo político antitrujillista. En ese momento tan implacable de la tiranía de Trujillo surgieron textos literarios, en poesía y en teatro principalmente, que plantearon la libertad como un anhelo. En poesía, textos que fueron valientemente publicados, como poemas de Abelardo Vicioso, y en teatro obras llevadas a escena del nunca bien estudiado dramaturgo Franklin Domínguez.

El fenómeno en que se está convirtiendo el liderazgo de Luis Carvajal camina por el mismo sendero, aunque él no tenga el propósito. El remolino de la historia conduce al individuo.

Ah, tengo que derivar este texto hacia un éxtasis y hacia una anécdota extasiada. Trátase de que el líder, Luis Carvajal, organiza para una noche de estas una velada exquisita. Qué velada ni velada: le diremos el nombre justo conque se le debe llamar, según la impar Alina Cepeda. Es un aquelarre. Estoy acostumbrado en la revista Vetas impresa en papel a echar mis sanantonios, que me los he guardado en la Agenda Cultural, pero ante este acierto de Alina Cepeda tengo que decirlo, ¡coño! Alina es una muñeca intelectual, una de las personas del grupo de Luis Carvajal que escribe correctamente olvidando la maldición de que internet es para rebuznar.

Ello es que nuestro líder organiza un encuentro con la poesía, la amistad y el mar, en la playa de Güibia, en el Patio del Club Universitario, una noche e estas a partir de las 7:00. Los esperamos. Yo, Clodomiro Moquete, seré coanfitrión, ha dicho Luis, que agregó que el encuentro es sin formalidades ni protocolo, que los invitados pueden llegar a la hora que quieran y marcharse a la hora que puedan. Que lleven sus poemas en el bolsillo, que habrá espacio para la lectura, la música, la conversación, las picaderas y los tragos. «Hemos contratado Luna Llena para esa noche. Los esperamos». ¡Oh!

La anécdota del éxtasis: uno de los que hacen comentarios de la poesía de Luis en Facebook quedó impresionado con la foto de una de las damas que también participa. Entró a la página de ella y sin más escribió un poema apasionado. Amor a primera vista. Había yo escuchado de internautas que se enamoran perdidamente. Pues te digo que la dama vino de allá para acá con tremendo torpedo, algo así como «estaba desasitiada esperándote». Un poema bellísimo. Y no se conocen todavía personalmente ni se habían tratado nunca. La noche de la reunión la tecnología no estará disponible para estos quehaceres del corazón, pero debía haber pantallas para que los demás ordenen a los dos enloquecidos: mírense virtualmente las caras, enamorados vía satélite. (Clomo).

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