¡Jardinero que a otras manos desliza humilde la flor!





















Historia Rimada


Dinisio Mejía (Guandulio)


Gabriel Moquete

Era artista natural,
y cumplió con la misión
de dar su contibución
al acervo cultural.
¡ Y fue pagado muy mal...
Su condición de humildad
tronchó la oportunidad
que en verdad se merecía,
su valiosa mercancía
no tuvo el pago veraz.

«Soy un pájaro del agua
y en el agua tengo el nido,
y ando muerto de la sed
siendo del agua nacido».
¿Qué dice este canto herido?
Es la queja del cantor
que ‘merenguea’ su dolor
para hacerlo más liviano.
¡Jardinero que a otras manos
desliza humilde la flor!

Nació Dionisio Mejía
en un campito higueyano,
a poca edad, ya en sus manos
el acordeón se mecía.
Los ojos verdes tenía,
verdes como dos granitos
de guandules nuevecitos,
y la gente lo apodó
y por siempre lo llamó
con mote de Guandulito.

Artista del acordeón
se hizo a muy temprana edad
y con su gracia le da
el toque de su sazón.
En cada composición
pone el sabor popular,
y el gorjeo de su cantar
resbalando en su instrumento
producía gracioso acento
que daba gusto escuchar.

Deja a Higuey y a la Romana
y viaja a la capital,
ya su círculo va a ampliar
y ensancha su gracia sana.
Su repertorio engalana
al entrar a nueva cita,
inmensa audiencia conquista
pues tiene buenas antenas:
con Radhamés Aracena
y su Radio Guarachita.

El empresario radial
dueño de La Guarachita,
con Guandulito conquista
gran audiencia nacional.
Pues aprovecha el caudal
de esa inspiración compleja
que a su emisora le deja
beneficios al granel,
como quien goza la miel
de la laboriosa abeja.

Y así fueron emanando
composiciones graciosas
que el pueblo feliz las goza,...
 oyéndolas y bailando.
Sus merengues van calando
en el gusto popular
y ocupa el primer lugar
el merengue Jovinita,
que es la mujer que conquista
al poeta musical.

Los merengues interpreta
con estilo personal
pues les da un toque especial
con algunas historietas.
Nuestro gracioso poeta
entre rimas y corcheas
por el merengue pasea
enriquesiendo el folclor,
narrando con buen sabor
«El cuento de la guinea».

Y al compadre que le debe
y que muriéndose está,
le dice, ¡Vayase en paz!
para que no se lo «lleve».
Y así, Guandulito llueve
su gracia sobre el país,
y va regando el matiz
de su gracia musical,
pero en su yo personal,
¿era este artista feliz?

Su música buena y grata
los empresarios buscaban
pero sólo le pagaban
una mísera chilata.
Y así, con la escasa plata
su vida desenvolvía,
por eso su melodía
tiene un dejo de dolor:
los merengues del cantor
 expresan melancolía.

Aveces, para comer,
empeñaba el acordeón,
¡miren en qué situación
se tenía que mantener!
Eso tiende a suceder
cuando el estado se olvida
de quien dedica su vida
mansamente a lo mejor,
o la unión de su sector
a su afiliado no cuida.

Y se fue, pero se queda,
porque la clase social
que comparte su cantar
también a su lado rueda.
Por esa misma vereda
marcha un pueblo envuelto en penas,
como unido en la condena
de un martirio general,
bostezando al esperar
una situación más buena.

Y Guandulito se fue,
pero tambien se quedó
pues la huella que dejó
a flor de pueblo se ve.
Y hoy, esté donde esté
el pueblo cerca lo siente
y baila su ritmo ardiente
y goza sus historietas,
que estas pasiones inquietas
él se las dejó a su gente.

-------------
Pájaro de agua
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=54l9hJ6a_1Y#!

Entradas populares