lunes, 9 de abril de 2012

Íbamos caminando por la calle de Alcorta y tú...





















Fernando Ureña Rib
Cuentos





Sin reproches
(Variante)

Harto de desamores y abandonos, un hombre hace una cita con una prostituta en un motel de playa. Descubre que el motel ha sido demolido y que quien le espera entre los escombros es su propia hija. Caminan tristes y abrazados lo largo de la playa. Él le dice: «Nunca debí abandonarte». Ella responde: «Hoy me has recuperado».



Transeúntes

Íbamos caminando por la calle de Alcorta y tú me preguntaste «¿Qué piensas hacer conmigo?» Yo no esperaba esa pregunta y una saliva se me atragantó de pronto y me faltó el aire. Nos habíamos conocido hacía poco, bueno, seis meses antes, y la pasábamos bien. Nos íbamos caminando por la tarde, después que terminabas el colegio, desde La Recoleta, y recorríamos todo lo largo de la Avenida Libertador.

Nos entreteníamos mirando los balcones y las puertas labradas, oscuras, de las grandes casas...




La indecisión

Como el Diablo era estéril y no tenía hijos, se fue una mañana a reclamar a Dios. «Tú tienes hijos» le respondió Dios. «Hay mucha gente que te llama papá, te sigue y cree tus engaños. Confórmate con eso». Pero el Diablo no estaba contento y alegó que él también tenía derechos y empezó a refunfuñar y a protestar en forma grosera y amenazante. Dios, condescendiente, le preguntó, «¿Tú quieres una mujer o una diabla?» Entonces fue cuando el Diablo se airó, porque no sabía qué responder...