viernes, 8 de junio de 2012

¿Lo animará la envidia o la mezquindad más horrenda?





















Miguel Collado

Comentario en el comentario 
exactamente exacto de Leopoldo Minaya
Jueves 7 de junio

Gracias, apreciado amigo Leopoldo, por tu valiosa opinión. Le agradezco al amigo Franklin su sugerencia, que considero innecesaria, pues nunca me he propuesto para nada: ni siquiera para mensajero. Sé -por experiencia de servidor público de 32 años- que en nuestro país hay que o ser político o tener un padrino político ocupar un cargo de dirección en el Estado Dominicano. Nunca -hasta ahora- me había involucrado en proselitismo político ni había apoyado militantemente a ningún candidato como lo hice ahora, de lo cual no me arrepiento. Pero lo hice por convicción no porque haya negociado mi conciencia con nadie. Ni aspiro a nada ni tengo ningún sueño irrealizable que me perturbe el sueño. Mi partido siempre ha sido mi trabajo, mi capacidad profesional. Nunca le he pedido nada a nadie, nunca le he mendigado nada a nadie.
Tampoco veo la necesidad de que él considere que yo no debo aprobar una propuesta que se me haga para desempeñar una función pública. Me gustaría saber qué de malo hay en ello si la propuesta es digna y decorosa. Si me propusieran que desempeñe un puesto público o privado para el que no me siento en capacidad, en términos profesionales, sería lo suficientemente honesto para no aceptarlo. Sería incapaz de asumir un puesto en la Administración Pública para el que no me sentiría en capacidad. Felicito a los que sin tener las capacidades gerenciales requeridas han tenido el coraje -la vanidad y la arrogancia- de creerse que la tienen y asumen funciones que deberían asumir otros.
Con el afecto que siempre te he tenido.
Miguel Collado

POST DATA:
Apreciado Leopoldo, hay que preocuparse del que dice ser nuestro amigo cuando dice estar preocupado porque podamos aceptar una propuesta que nos favorezca en términos laborales y/o profesionales. Tenemos que preguntarnos, ¿realmente es un amigo o es un bromista? ¿O acaso dentro de él hay una angustia que lo devora cuya causa teme que se sepa? ¿Lo animará la envidia o la mezquindad más horrenda? Nuestro mundo está lleno de toda esa podredumbre espiritual. Un poeta muy conocido y yo hemos conversado en torno a estas lacras humanas en más de una ocasión: me refiero a nuestro común amigo Tony Raful.