miércoles, 1 de agosto de 2012

Cuando llegue la hora te concederemos volver a la vida como rey

Fernando Ureña Rib





















Al otro lado del Paraíso
Cuento

Fernando Urena Rib

Al otro lado del paraíso vivía un hombre solo. Los ángeles guardianes, de abundantes cabelleras, no le dejaban pasar y le amenazaban con sus espadas flamígeras y vigorosas amonestaciones. Pero con el tiempo el hombre se las ingenió para tranquilizarles. Les hacía preguntas y les proponía temas de gran interés sobre política, filosofía, astronomía y muchas otras materias, según fuesen las ciencias que mejor dominaran aquellos ángeles.

Y mientras él hacía el enorme recorrido entre las puertas del Norte, las del Oriente, hasta el Sur profundo y las del Occidente, aprendió a hablar muchas lenguas y se empapó de las tradiciones orales y la sabiduría de los pueblos dispersos de aquella época.

Así fue como aquel hombre aprendió sobre los animales, su organización social, la vida secreta de las plantas y la tabla periódica de los elementos. Todo le provocaba curiosidad, nada se le escapaba. Sabía mucho sobre la conducta humana y las traiciones de los hombres. Todo lo que aprendía, lo ponía por escrito en unos fajos de papiro que llevaba en su alforja.

Un día, hacia el final del otoño, los ángeles convocaron una reunión e invitaron también a aquel hombre errante. Le dijeron: «Salomón, tu hora ha llegado. Guarda esos rollos de papiro en una cueva cerca del Mar Muerto, donde habrás de morir. Cuando llegue la hora te concederemos volver a la vida como rey de los judíos. Allí crearás un templo para Dios y tendrás tu propio paraíso».