martes, 18 de septiembre de 2012

Un perro pastor y un lobo conversaban

Fernando Ureña Rib





















El perro y el lobo
Cuento

Fernando Urena Rib
www.latinartmuseum.com

Un perro pastor y un lobo conversaban en los pastizales, sobre la delicada situación de cada quien, ya que eran primos lejanos. Los pastores habían achicado las ovejas. Se respiraban los aires frescos del otoño. Capitán, el perro, reprochaba al lobo su conducta feroz.

-Eso de aparecerse sorpresivamente en los pastos, en los establos y en el abrevadero y llevarse las mejores ovejas del redil causa conmoción sicológica a la manada y pérdidas cuantiosas a los pastores.

-Los lobos hemos tenido muy mala prensa, Capitán. Hay fábulas truculentas, historias falsas y prejuicios -se defendía Gandolfo, que así se llamaba aquel lobo.- Y esto dificulta nuestra supervivencia. Ya somos pocos los lobos, nos han ido exterminando.

-No es mala prensa. Admítelo. Ustedes son violentos.

- ¿Acaso no lo son también los hombres con nosotros y con todos los animales que consumen? Tú sabes bien que detestamos la carroña y que la carne tiene que ser fresca, recién sacrificada. Es la ley de la vida, unos tienen que morir para que otros sobrevivan.

- No critico que comas carne tierna de ovejas. Yo también la disfruto- contestó Capitán. Pero sabes que yo trabajo duro por cada bocado. Me levanto de madrugada con los pastores y no termino hasta que todas las ovejas hayan sido guarecidas en el establo.

- Tienes una naturaleza y yo otra, Capitán. Somos distintos. Si me pusiera a pastorear ovejas, mi presencia y mi olor las ahuyentarían. Por otra parte, es trabajo de alto riesgo buscar alimento para mí y mis crías, ocultarse en las sombras y esquivar la presencia de los pastores con sus implacables amas de fuego. Ya quisiera yo servirme como tú, tranquilo y en paz, al pie de la mesa grande.

- Bueno, querido primo, comprendo nuestras diferencias. Te aceptaré y valoraré tal cual eres. Conversar contigo me hace entender tu naturaleza y circunstancias. No volveré a pelear contra ti, ni a perseguirte. Vete en paz y que tú y los tuyos vivan muchos años.