miércoles, 7 de noviembre de 2012

Este sábado, 10 de noviembre, a las dos de la tarde






















Próxima ópera es «La Tempestad»

Jimmy Hungría


La temporada 2012-2013 de The Met: Live in HD continúa con «La Tempestad», de Thomas Adès, que podremos ver, transmitida en vivo y tiempo real, desde The Metropolitan Opera House de Nueva York, con imagen HD y sonido digital, en la pantalla del cine Acrópolis, este sábado, 10 de noviembre, a las dos de la tarde, y repetida (grabada) en Fine Arts Novo Centro el miércoles 14 a las 7:00 de la noche, al precio de novecientos pesos (RD$900).

El elenco de dicha ópera es el siguiente: Audrey Luna (Ariel), Isabel Leonard (Miranda), Iestyn Davies (Trínculo), Alek Shrader (Fernando), Alan Oke (Calibán), William Burden (Rey de Nápoles), Toby Spence (Antonio), Simon Keenlyside (Próspero). Dirige la orquesta el propio compositor de la ópera,  Thomas Adès. Es una producción de Robert Lepage, con escenografía de Jasmine Catudal, diseño de vestuario de Kym Barrett, diseño de luces de Michel Beaulieu y diseño de video de David Leclerc.

La sinopsis de «La Tempestad» (con libreto de Meredith Oakes basado en la obra homónima de Shakespeare), tal como está contenida en la página web de The Met, es la siguiente:



ACTO I

Miranda sospecha que las prácticas mágicas de su padre, Próspero, son la causa de una tremenda tormenta que ha hundido un barco que pasaba. Próspero le informa de que los pasajeros a bordo eran la corte de Nápoles. Son sus enemigos, a los que ha hecho naufragar como castigo. Narra a su hija la historia de cómo le despojaron de su título y hace que se quede dormida. Próspero entonces convoca a su espíritu, Ariel, quien le describe cómo la tempestad ha acabado con todos a bordo del barco. Próspero le ordena que los reviva y los lleve a la isla.

Aparece Calibán, el heredero de Sicorax, la difunta reina de la isla. El poder de Próspero impide a Calibán acceder a su legítima herencia, y este maldice a Próspero por maltratarle. Calibán desea ardientemente a Miranda, por lo que Próspero lo amenaza, y después lo destierra a su cueva.

Ariel informa de la condición de los náufragos, que han sido llevados a la orilla y revividos. Próspero ordena a Ariel que le traiga al príncipe Fernando, hijo del rey de Nápoles. Próspero quiere que el rey y los cortesanos sufran pensando que Fernando se ha ahogado. A cambio de su ayuda, Ariel le pide que lo libere de su servidumbre. Ariel canta el destino del padre de Fernando, atrayéndolo así a la orilla. Allí se encuentra con Miranda, quien se despierta y piensa que se trata de una creación de Próspero. Ella se queda maravillada al ver a otro ser humano, y los dos se enamoran al instante. Próspero está desconcertado al ver que se ha roto su hechizo sobre Miranda, y le irrita el interés que su hija despierta en Fernando. Así que inmoviliza a Fernando y aleja a Miranda. Después llama a Ariel y se prepara para llevar a cabo su venganza en el resto de la corte.

ACTO II

Una vez en la isla, los cortesanos no encuentran rastros de la tormenta. Reina la calma y sus ropas están secas y en perfecto estado. Stefano y Trínculo están desconcertados por la ausencia de daños y, emborrachándose, reviven el terror de la tormenta. Oculto, Próspero ordena a Ariel que se burle de la corte. El rey llora por su hijo perdido y Gonzalo intenta darle esperanzas. Antonio dice haber visto a Fernando nadar hacia la orilla pero Ariel, tomando la voz de Sebastián, el hermano del rey, insulta a Antonio, por lo que empieza una pelea. Aparece Calibán. Los cortesanos se burlan de él dándole joyas y alcohol, que él cree que lo hacen más fuerte. Se escucha el sonido de la voz de Ariel. Los cortesanos se asustan ya que piensan que se trata de un fantasma. Calibán los calman describiendo los sonidos y las voces de los espíritus de la isla, que le hacen soñar que se encuentra en el paraíso. Cuando le preguntan quien es su amo, Próspero interrumpe a Calibán. Gonzalo urge al grupo a ir a la jungla en busca del príncipe.

Stefano y Trínculo dudan que Fernando siga con vida. Calibán les comunica que su amo es el responsable del desastre y les pide su ayuda para recuperar su tierra. A cambio, Calibán falsamente ofrece a los dos, a Trínculo y Stefano, la mano de Miranda en matrimonio y el reino de la isla.

Fernando se enfrenta a un futuro en prisión en la isla, pero le reconforta pensar en Miranda. Ella le expresa sus sentimientos y él le responde de la misma manera. Esto rompe el hechizo de Próspero, y Fernando es liberado. Mientras se alejan, Próspero entiende que un poder más fuerte que el suyo le ha arrebatado a Miranda: el amor.

ACTO III

Stefano y Trínculo se aproximan a Próspero, y Calibán contempla su libertad inminente. Mientras, Ariel ha guiado a los náufragos en un tortuoso periplo por la isla. Pide ser liberado, pero Próspero se niega todavía a dejarlo ir.

Entran el rey y los cortesanos, tan débiles que apenas pueden caminar. Creen que van a morir todos de hambre y que Fernando está muerto. El rey decide desheredar a su hermano, Sebastián, y nombra heredero a Gonzalo.

Arrullados por la música de Ariel, se quedan dormidos todos, excepto Antonio y Sebastián. Juntos traman asesinar al rey y a Gonzalo para tener más poder. Ariel despierta a todos, y Sebastián y Antonio afirman haber oído llegar a alguien. Ariel hace que aparezca un extraño festín. Gonzalo lo interpreta como una señal de la bondad del cielo. Gonzalo se recrea pensando en la posibilidad de reinar en un lugar así. Desaparece la comida. Ariel aparece convertido en arpía para acusar a los cortesanos, que son condenados a una lenta agonía. Asustados, todos huyen a otra parte de la isla.

Próspero se da cuenta de que, con su magia, ha traído el infierno a la isla. Miranda lleva a Fernando ante Próspero y le dice que están enamorados. Próspero emplaza a Ariel para que les dé su bendición. Una vez cumplida la venganza de Próspero, Fernando descubre que su padre sigue vivo. Entra Calibán y reclama a Miranda. Miranda lo rechaza y Próspero lo inmoviliza. Ariel explica cómo el rey y Antonio han enloquecido de miedo y horror. Si fuera humano, Ariel se apiadaría de ellos. Conmovido por los sentimientos del espíritu, Próspero decide ser misericordioso y promete liberar a Ariel en una hora.

Aparecen el rey y los cortesanos, y Próspero se identifica. Antonio, que creía haber matado a Próspero, se queda atónito, y el rey pide ser perdonado. Próspero muestra a Fernando y Miranda al rey, que no puede creerse que su hijo siga vivo. Fernando presenta a Miranda como su esposa. Los cortesanos se sorprenden al encontrar a su príncipe con vida y su barco arreglado. El rey anuncia la unión entre Nápoles y Milán. Próspero le ofrece su perdón a Antonio, pero este lo rechaza. Próspero decide abandonar sus poderes mágicos. Mientras rompe su varita, le suplica a Ariel que se quede con él, pero Ariel vuela hacia la libertad. Calibán se queda solo en la isla.