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Retrato de Juan Freddy
por Faustino Pérez
Notas para la política cultural que nunca se hizo
La Agenda Cultural llama a los artistas e intelectuales del Partido Reformista Social Cristiano, PRSC, del Partio Revolucionario Dominicano, PRD, del Movimiento Independencia Unidad y Cambio, MIUCA, y a cualesquiera otros partidos políticos que estén participando o vayan a participar en la anticipada campaña electoral para que utilicen nuestro espacio y promuevan sus ideas. Hasta ahora, indudablemente, el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, ha sido el que y en el que principalmente se han iniciado y promovido movimientos del sector cultural a favor de sus intereses. La Agenda Cultural es un espacio abierto y democrático para todas las manifestaciones de los artistas e intelectuales dominicanos. Como lo usa en este caso el escritor Juan Freddy Armando, en esta nota que estamos insertando.
En el gobierno del próximo presidente Danilo Medina la cultura deberá ser
una fuerza indispensable para el impulso del desarrollo integral de nuestro pueblo
JUAN FREDDY ARMANDO
Como se sabe, la cultura es el conjunto de respuestas creativas, razonadas, intuitivas e inventivas que los pueblos dan para resolver sus problemas y buscar la felicidad. En ese sentido, tiene la cultura una alta importancia en el proceso de desarrollo político, económico, social y personal. Por ello, es pertinente implementar una nueva forma de hacer cultura, una innovadora política cultural, que responda de manera eficaz, moderna y efectiva a los retos que en esta coyuntura demanda el quehacer creador de nuestro pueblo, que logre hacer lo que nunca se hizo en ese rico campo creativo de la vida dominicana.
El actual panorama del sector cultura exhibe logros que es necesario complementar y continuar, fallas que requieren ser resueltas y carencias frustratorias para los gestores que han dedicado su vida a ella, las cuales llaman a un cambio copernicano, profundo, de modo que se realicen los sueños de unas estrategias y tácticas culturales donde el protagonista sea el pueblo y no las élites, los verdaderos actores del proceso y no los que aparentan serlo. Entre los aspectos básicos a considerar están:
*Priorizar el incremento y desarrollo de las industrias culturales, que son la base o punto de partida de todo plan de acertada puesta en valor de la cultura, haciendo entender a los sectores de la economía que los productos culturales derivan grandes beneficios financieros, educativos, de imagen, de fuerza ética y moral que engrandecen a nuestro pueblo y son ariete indispensable para alcanzar el desarrollo de la patria.
*Dignificar socioeconómicamente a los creadores dominicanos, ofreciéndoles la oportunidad de desarrollarse plenamente y poder vivir de su arte sin tener que llegar a la vejez para recibir una pensión de despedida, sino florecer, con una vida social y económicamente próspera basada en el ejercicio de su vocación, y dar a sus familias la satisfacción de ver al artista como un pariente tan rentable como el que más, dedicado a enriquecer el acervo de nuestra Nación y su familia.
*Desarrollar la investigación en todos los campos del quehacer cultural, de modo que pueda nuestro pueblo descubrir sus tesoros tangibles e intangibles, y logren nuestros especialistas hurgar científicamente los productos de nuestro ingenio como comunidad laboriosa y creativa, demostrando que valió la pena su esfuerzo académico o personal.
*Preservar los bienes culturales propios y evitar su enajenación, a través de la creación de condiciones materiales, técnicas y espirituales que coadyuven a que no se pierdan en el olvido, abandono, robo o destrucción. De este modo, las generaciones presentes y porvenir puedan estudiarlos, disfrutarlos y tomarlos como base para el enriquecimiento de nuestro haber cultural.
*Desarrollar un sistema de difusión, educación y promoción que posibilite a los dominicanos y extranjeros conocer a plenitud nuestros logros creativos, inventivos e intuitivos, de modo que se identifiquen con ellos, admiren al pueblo que los creó, se apropien de ellos generando beneficios para nuestros creadores y el país en general.
*Multiplicar la inversión en bibliotecas, museos, casas de cultura, ya que son la memoria viva que sustenta el ser del pueblo dominicano. Labor que ha de implicar una acción combinada del Ministerio de Cultura, el de Educación, de la Juventud, de la Mujer y otros estamentos privados y públicos que faciliten la presencia masiva del pueblo, especialmente de nuestros jóvenes en dichas instituciones culturales.
*Promover el intercambio cultural con todos los pueblos del orbe, de modo que podamos combinar dialécticamente nuestras creaciones con las de otras comunidades del mundo. Esa interacción hará multiplicar la calidad y cantidad der nuestros productos culturales, al tiempo llegará la influencia de nuestras creaciones hacia las de otros pueblos, elevando así el amor propio y el prestigio internacional de nuestra República Dominicana.
*Respaldar el desarrollo de las ONGs y otros estamentos privados de cultura. En este aspecto, ha de desarrollarse un trabajo con el sector privado y las entidades extranjeras presentes en nuestro país (empresas, clubes sociales, fundaciones, sindicatos, asociaciones profesionales, embajadas, organismos internacionales especializados y otros) para estimularlos a que tengan un capítulo dedicado al aspecto cultural. De este modo, coadyuvamos a la descentralización del trabajo cultural, de modo que los protagonistas culturales no estén atados al Gobierno como única o principal fuente de trabajo para desarrollar su vocación creadora, inventiva y científica.
*Promover una cultura que impulse el desarrollo integral de jóvenes y adultos, a partir de la idea de que el Estado sea un catalizador, motivador y promotor de la cultura, y no el protagonista. Así, la libertad creativa, la iniciativa privada, la mente innovadora de los sectores de todo el abanico social sean los que hagan la cultura. De esta manera, los artistas e intelectuales estarán por encima de ser simples burócratas enquistados en los organismos gubernamentales, con su fuerza creadora limitada por la espada de Damocles de los funcionarios.
*Impulsar políticas culturales públicas dirigidas a conformar el hombre nuevo que cambie y supere las taras sociales y morales que acogotan desde hace décadas a nuestro pueblo. Una cultura que motive la mentalidad democrática, tolerante, abierta, crítica y científica en nuestros ciudadanos, de forma que sea un factor de primera línea en los planes de lograr un pueblo que se comporte con decencia, dignidad y respeto en toda circunstancia, tiempo y lugar.

