miércoles, 14 de marzo de 2012

Amateur, aficionado, profesional...


Iván García Guerra





















Un poco de historia


Iván García Guerra

El presente trabajo fue pegado hoy en la mañana por Iván García Guerra en el sitio de Facebook «Sembrando teatro» y hemos decidido colocarlo aquí. A nosotros nos parece una capicúa. ¿Y a ti?

Desde su inicio, si mal no recuerdo en el 1997, el nombre que le puse al crearlo dentro del «Marzo Teatral» que instituyera Franklin Domínguez, fue simplemente «Festival Emilio Aparicio». Durante cuatro años lo tuvo. Luego de otros cuatro años de receso, lo retomé con igual denominación, hasta mi renuncia de B. Entonces se le agregó el apelativo o sobrenombre de «aficionado», y no logro entender plenamente por qué.

La intención original del encuentro, la cual se mantuvo durante mi dirección, era dar a los grupos del interior y a los universitarios un escenario (el Auditórium «Máximo Avilés Blonda» del Palacio de Bellas Artes). De una calidad primaria en la mayoría de los participantes ésta fue incrementándose notoriamente gracias a la asiduidad en el trabajo y a la cooperación que les prestábamos a los «teatristas». Un gran incentivo y óptima organización fueron logrados con la creación de la «Acción Teatral del Cibao» (ATC), y luego con las constituciones, en las cuales participé, de la «Acción Teatral del Sur» y finalmente con la «Acción Teatral del Este», que conformaron la central «Acción Teatral Dominicana».

Esto coronó en la celebración durante 365 días del centenario del nacimiento de Don Juan Bosch, en el 2009. Las tres tropas mantuvieron una actividad constante presentándose desde Dajabón a Higüey y desde Barahona a Samaná, mayormente con versiones personales de los cuentos de este nuestro máximo escritor, luego de un taller que dicté en Navarrete sobre «Adaptación de Narrativa al Teatro». En ese considerable tiempo la celebración del Festival contó con la participación de asociaciones reconocidas, incluida entre ellas la «Compañía Nacional de Teatro». Y entonces aparece el nombre «Festival Nacional de Teatro AFICIONADO Emilio Aparicio». Esto me obliga a lucubrar un tanto sobre lo «profesional» y lo «aficionado». En Wikipedia aparece: «El uso común del concepto de profesión tiene diferentes acepciones, entre ellas: empleo, facultad, u oficio, y que cada uno tiene y ejerce públicamente. Las profesiones son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado, capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, y también autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad, y elevadas normas éticas. Esto es: / Generalmente se acepta que una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad, y a la persona que la realiza se le denomina profesional». Por otro lado el mismo «blog» dice:

«Una afición (también llamado hobbyo hobbie, y a veces también pasatiempo) es una actividad cuyo valor reside en el entretenimiento de aquél que lo ejecuta, que algunas veces no busca una finalidad productiva concreta y se realiza en forma habitual. / Generalmente el término aficionado o amateur se aplica a todo aquello que se realiza sin un carácter de ejercicio profesional, por afición personal. Así, por ejemplo, un deportista amateur es aquél que, en contraste con uno profesional, practica un deporte por afición, es decir, sin que ello tenga una motivación económica. / Básicamente, se trata de la persona que hace algo sólo por vocación. / El otro significado de la palabra, tal vez un poco olvidado deriva de la lengua francesa, a su vez derivada de la raíz de la palabra en latín, la cual significa «amar a» o «el amador de». En este sentido un amateur puede ser tan hábil como un profesional, sin embargo su motivación es el amor o la pasión por una cierta actividad y no tiene el fin de ganar dinero por realizarla».

Analicemos esto:
Es un «empleo, facultad, u oficio, y que cada uno tiene y ejerce públicamente». Salvo los empleados de la Compañía Oficialy el Grupo de Bellas Artes de Santiago los numerosísimos «teatristas» del país no tienen un empleo en esta rama del arte / «La facultad» se supone en todos, aunque tenga diferentes grados naturales. Y el oficio u «ocupación habitual» lo ha demostrado la mayoría durante años de actividades. Cuando dice que «son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado» es obvio que también en variados niveles cada cual lo tiene; «capacitación educativa de alto nivel» que no es comprobable en casi el 100% de los que atraviesan por la escena; «control sobre el contenido del trabajo», ya me referí a ello diciendo que iba en crecimiento constante; «organización propia, y también autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad, y elevadas normas éticas», han demostrado hasta el desinteresado sacrificio que lo tienen en un grado que no lo muestran varios de los considerados profesionales. Y por ello en estos obreros de las tablas «se acepta que una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad, y a la persona que la realiza se le denomina: profesional».

Continuamos con el análisis: «Una afición (también llamado hobby o hobbie, y a veces también pasatiempo) es una actividad cuyo valor reside en el entretenimiento de aquél que lo ejecuta, que algunas veces no busca una finalidad productiva concreta y se realiza en forma habitual». Y lo que sigue, ¡por Dios!, quien no se entretenga con las actividades artistas y lo haga «por afición personal», mejor que la abandone, y quien pretenda vivir de ella y exclusivamente «tenga una motivación económica» mejor que se dedique a «taxear». No podemos pasar por arriba el significado etimológico del término «amar a» o «el amador de», ya que el arte en general tiene un alto contenido lúdico, ¡gracias a Dios! Métanse en la cabeza al último párrafo: «… un amateur puede ser tan hábil como un profesional, sin embargo su motivación es el amor o la pasión por una cierta actividad y no tiene el fin de ganar dinero por realizarla».

El Diccionario de la lengua española © 2005, señala, dando sobre lo anterior cátedra autorizada:
«profesional./ adj. Perteneciente o relativo a la profesión./ adj. Dicho de una persona: Que ejerce una profesión. U. t. c. s./ adj. Dicho de una persona: Que practica habitualmente una actividad, incluso delictiva, de la cual vive. Es un relojero profesional.U. t. c. s. Es un profesional del sablazo./ adj. Hecho por profesionales y no por aficionados. Fútbol profesional./ com. Persona que ejerce su profesión con relevante capacidad y aplicación».
“aficionado, da./ (Del part. de aficionar)./ adj.Que siente afición por alguna actividad. Aficionado a la lectura./ adj. Que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, oficio, ciencia, deporte, etc. U. t. c. s.U. t. en sent. despect. / adj. Que siente afición por un espectáculo y asiste frecuentemente a él. U. t. c. s».

De ello sólo acoto el aspecto despect. o despectivo: «Que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, oficio, ciencia, deporte, etc». Y lo hago porque he sentido en mi carne el desprecio que se ha hecho con esta adenda a mis alumnos y a los que no lo son pero han seguido la misma senda del trabajo desinteresado.

Para que no quepa duda, puedo comprobar, y estoy dispuesto a hacerlo, que ése ha sido mi Norte a todo lo largo de una intensa carrera durante cincuenta y siete años de «profesión aficionada».