Más de cuarenta mil marines invadieron el territorio dominicano y les hicieron la guerra militar a quienes osaron enfrentarlos
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| Clodomiro Moquete |
La guerra fría ta caliente
Acerca de la posición de rechazo que hemos asumido una serie de dominicanos contra la construcción de una base militar en la Isla Saona por parte del gobierno de Estados Unidos personas que defienden tal construcción o que no creen que ello sea un proyecto real han asumido legítimamente su posición. Incluso, en relación con nuestro rechazo se alega que la Guerra Fría ha dejado de existir con la caída de la Unión Soviética y del muro de Berlín en el período entre 1989 y 1991, como si por ello no fuera necesaria nuestra protesta. Algo inexplicable.
También se alega que las luchas dejaron de ser ideológicas «en el sentido tradicional de la palabra». Exactamente exacto, verdaderamente verdadero, realmente real. La lucha ideológica no es entre el capitalismo y el socialismo de la Unión Soviética. Esa se acabó puesto que la Unión Soviética no existe. Ahora la lucha ideológica es entre Estados Unidos y el resto del mundo, excepto los pocos países que son sus aliados. Hubo una «guerra fría» entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el sentido de que los dos imperios nunca se enfrascaron directamente en una guerra militar sino que se enfrentaron en una lucha ideológica. Pero la guerra militar no cesó nunca de parte de Estados Unidos contra otros países y territorios en cualquier parte del mundo donde los norteamericanos entendieran que defendían intereses estratégicos, materiales, ideológicos. En su calidad de dueños de la bolita del mundo. No hicieron la guerra militar a la Unión Soviética pero la hicieron a Vietnam. Juro por lo más sagrado, aunque no lo crean los que creen que la Guerra Fría era fría, que más de cuarenta mil marines invadieron el territorio dominicano y les hicieron la guerra militar a quienes osaron enfrentarlos. Si alguien lo olvidó o no se enteró le puedo jurar que ello sucedió.
Apreciado lector. ¡Oh apreciado lector! Se ha planteado que debemos dar el beneficio de la duda a la «supuesta» base militar norteamericana en la Isla Saona. «Pan Sobao» le decían a Buenaventura Báez. Tenía otros motes o apodos, pero el más popular era «Pan Sobao». Apreciado Pan Sobao. ¡Oh apreciado Pan Sobao! Báez pretendía entregar la península de Samaná a Estados Unidos. Entonces también había quien no creía que ello fuera posible. Don Gregorio Luperón, que sí creía en esa maldición, como no pudiera convencer a muchos descalzos para hacer la guerra a la simple idea de enajenar el territorio nacional, decidió hacer la protesta en solitario. Cojonudo. Se buscó un barco y con los que podían caber en esa nave comenzó a navegar amenazante alrededor de la Isla, previo un manifiesto de rechazo a lo que proponía Pan Sobao. No fue un intento ni una «intentona», fue una acción certera, de extraordinario valor patrio. Hay que buscar todas las críticas que recibió y posiblemente tendremos que leer o escuchar a los que continúan criticándolo hoy.
Por cierto que en el país no hubo «intentona» alguna de protesta al estilo de los tiempos de la «guerra fría», como se ha querido decir, a propósito del proyecto de enajenar la Isla Saona. Habría que pensar que tal o tales «intentonas» consistirían en intentar o hacer micromítines, incendiar neumáticos, enfrentar a pedradas a la policía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo o intentar o hacer otras protestas como sucedía durante el gobierno criminal de «guerra fría» de Joaquín Balaguer.
Las protestas más significativas y contundentes que se han hecho en el país contra la construcción de una base militar norteamericana en la Isla Saona, ¿sabes dónde se hicieron? ¡Anda el carajo! ¡Je je je! ¡En las redes sociales virtuales!, medios excelentes en la lucha ideológica de hoy día que en países como Egipto fue más allá de la «intentona» en la plaza cairota de Tahrir donde hubo enfrentamientos a tiro limpio contra las fuerzas de Hosni Mubarak, que fue derrocado, y que fueron importantes en el derrocamiento a tiro limpio del gobierno de Muammar al- Gaddafi en Argelia. Aprendieron a envejecer y maduraron, por fin, la decisión de libertad.
Hay quienes no nos vamos a ofender si se piensa y se cree y se dice que aquí en el país somos unos pojiosos y unos jiedondos. El artículo que escribí, denunciando que la obra iniciada en el Puesto Catuano de la isla Saona era -es- parte de la grosera intervención norteamericana y del permanente interés de enajenar el territorio nacional, fue publicado sólo, solamente, en páginas de grupos en las redes sociales virtuales. Me honra que coincidieran exactamente conmigo prestigiosos artistas e intelectuales cuyos nombres no menciono pero que expresaron su justa indignación. Y es sumamente importante advertir que las protestas generalizadas se produjeron en el país mayoritariamente en las redes sociales virtuales. Aprendimos a envejecer.
Algunos paisanos que residen fuera están extraviados, incluso de espaldas a la mayoría de sus compatriotas que también residen fuera. Hay que respetarlos, inclinarnos ante ellos, y decirles que se cuiden mucho, como deben cuidarse quienes están equivocados.


