martes, 20 de marzo de 2012


Santo Domingo, ciclo
7:15 P. M.

En la Ciudad Cultural de Santo Domingo la creación ilumina a los artistas sagrados. En pocas ciudades del mundo... ¿Decirlo? ¡Dicho! En pocas ciudades del mundo los encantos despiden ráfagas de magia en la creación.

Decirlo. Es posible que lo que le sucede a Catana Pérez de Cuello sea la simple coincidencia de varios procesos diferentes pero extraordinarios. El curso de apreciación musical, es uno de ellos, que en ella alcanza una dimensión nueva y diferente, inédita en el país. La inspiración de la artista. Eso mismo. Exactamente. Es una elevación del espíritu de la creación. Diosa. Lo otro es que ella se encontró con una familia embrujada. ¿Ah sí? Sí, el embrujo de la Dinastía Strauss. Laberinto todo ello en el que Catana es Ariadna.

Dejemos el hilo de Ariadna y tomemos el ovillo de la quinta y penúltima sesión del apasionante ciclo La Dinastía Strauss. Son las 7:15 minutos de al noche fresca y estamos en el Teatro Laura Bertrán del Centro Cultural Babeque.

Catana Pérez
Señoras y señores, buenas noches. Les dejo con Catana Pérez de Cuello:

«Todo lo bueno que ocurre en la familia Strauss se convierte en un problema. Los dos hermanos menores, especialmente Eduard, pretenden –sin merecerla- la igualdad económica con Johann II.  De nuevo asoma el fantasma de la guerra en Austria, sin embargo, en medio de tan desafortunados acontecimientos y con un texto mediocre, nace la obra maestra del vals vienés: El Danubio Azul, 1867. Aunque en París arrasaban las operetas y los cancán de Offenbach, el auténtico «Rey del Vals», de gira por la Ciudad Luz, triunfa con su nuevo vals y otras piezas de su repertorio. La gira se extiende a ciudades de Estados Unidos con éxito apoteósico, pero su esposa Jetti se juega una carta muy dura al callar una lamentable noticia llegada desde Viena que le costará muy cara en su relación con Johann II.  Al regresar a Viena,  Jetti convence a su esposo de escribir una opereta: por fin, nace El Murciélago, 1874; gracias a la envidia y la maldad de Eduard, el triunfo de Johann II se transforma en amargo veneno. Veremos cómo, en ocasiones, lo que más anhelamos no es siempre lo que más felicidad nos trae…  

«Hay mucha música en esta sesión, ¡no se la pierdan!  Y recuerden que la última sesión será el Lunes 26».