lunes, 30 de abril de 2012

Queremos denunciar que nuestros archivos han sido intervenidos por jáquers...


Fernando Ureña Rib





















Llamado de alerta
Cuento

Fernando Urena Rib

Los ratones del congreso nos hemos distribuido las tareas de limpieza de manera organizada, justa y equitativa, como es de esperarse. Empezamos la labor tan pronto terminan las sesiones. Entramos al hemiciclo y vamos peinando desde abajo las graderías, eliminando todo vestigio de acritud y descontento que depositan los congresistas en el suelo, en los asientos, debajo de la alfombra, en zafacones  y en las pequeñas escribanías.

La discreción nos impide publicar en este documento los contenidos de las notas que ruedan por el piso durante los debates. Tampoco revelaremos las faltas ortográficas ni la ignorancia de algunos legisladores. Entendemos que el legislador no necesariamente ha de ser una persona instruida o culta y que su responsabilidad primordial es la de representar y defender apropiadamente los intereses de su comunidad y de la nación.

Por eso guardamos celosamente las minutas y apuntes de los legisladores en una caja fuerte ubicada en el sótano, directamente debajo de la tribuna. Sin embargo, tal y como ocurre en las sesiones congresuales,  estas anotaciones son previamente transcritas y registradas en el archivo digital de los ratones del congreso, como han sido escritas.

Queremos denunciar que nuestros archivos han sido intervenidos por jáquers,  o espías de la red,  y que estos han empezado a  vender esa información confidencial para ser publicada subrepticiamente en periódicos cibernéticos y blogs. Acaban de publicar, por ejemplo, los nombres de las amantes de algunos senadores y sus números telefónicos.  Aclaramos que los ratones del Congreso, tampoco somos responsables de que hayan salido a la luz pública las cuentas bancarias, los depósitos, los  abultados gastos de viaje, sobornos, chantajes, ni ciertos impublicables mensajes de amor y sexo de algunos honorables miembros  del Congreso.

Tampoco tenemos nada que ver con los improperios, insultos y denuestos  contra el Primer Ministro, el Presidente de la Cámara Baja y los Ministros de Estado que están circulando profusamente en la red.  Por tanto, estamos haciendo un llamado de alerta a los ratones que sirven en la Corte Suprema de Justicia, en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca del Congreso, en la Cámara de Cuentas y  en la Oficina de la Presidencia misma, para que estén al acecho contra esos jáquers malignos, que quieren dañar la reputación, honorabilidad y pulcritud de nuestros excelsos  políticos y de los beneméritos, respetables  y venerables funcionarios públicos.

Atentamente,

Ratt Mouse X331
Director de Registros Digitales

Sábado 17 de septiembre de 2011