miércoles, 27 de junio de 2012

Esperar, porque la calidad de toda obra se decanta en el tiempo...


Rossalinna Benjamin




















Rossalinna Benjamin:
a propósito de
Manual para asesinar narcisos

Por Federico Jovine Bermúdez

Juan Pablo Duarte, a los 32 años había logrado crear una república prácticamente de la nada. El gran Alejandro de Macedonia, a los 33 años había conquistado el mundo conocido. Jesús, el Cristo de nuestra fe, a esa misma edad de 33 años, había construido su credo, su iglesia, su sagrado universo en nuestros corazones. Nacida en Miches en 1979, Rossalinna Benjamin ha logrado crearnos un país, conquistar un universo y generar en nuestros corazones un nuevo concepto de amor y de fe por la poesía. Porque esta joven mujer ha decidido abrir puertas y caminos a la justa expresión de su equilibrado pensamiento poético, dejando implícito en cada uno de sus lectores (entre los cuales regocijadamente me encuentro) la madurez de su intelecto, la pasión por escribir y la elevada calidad de su expresión poética.

¡Ah! Pero esta poeta nos ha sorprendido con la dulce ironía y con la mordacidad con las cuales construye sus poemas. Confieso que soy un lector impenitente de «Manual para asesinar narcisos», que justamenta ganara el Premio Nacional de Poesía Joven Feria del Libro 2011, al que he leído y releído desde «Paranoia en la mira» hasta «Informe final», que he paladeado todos sus poemas haciéndome cómplice de los mismos (sin darme jamás por aludido, por aquello de que nunca he sido un Narciso), apreciando cómo Rossalinna Benjamin se ha hecho adulta de realidades delante de nuestros ojos, transitando el camino (por derecho propio) que justo antes que ella caminaron poetas de la talla de Aída Cartagena, Jeannette Miller, Grey Coiscou Guzmán, Soledad Álvarez y Ángela Hernandez, comenzando a dejar sus huellas firmes, su indiscutible calidad poética. Mas igual a las anteriores de las que solo permanecen Jeannette, Soledad y Ángela, Rossalinna recién comienza a descubrirnos el universo de su Ars Poética. ¿Qué nos queda a quienes nos proclamamos como sus lectores y admiradores? Esperar.

Esperar, porque la calidad de toda obra se decanta en el tiempo tal y como se procesan los buenos licores en el eterno alambique de los sueños. Suyos son el tiempo y la magia, el tiempo y la alegría, el tiempo y la palabra. El tiempo para amar, para reír y para llorar. Para ser poeta, madre y esperanza. Entre tanto, todos nosotros sigamos al pie de la letra las instrucciones de esta mujer, que ataviada como las diosas mitológicas que dieron vida a los hombres y a los pueblos, al origen de todo lo acaecido, nos involucra en aquel mágico Olimpo contenido en sus sueños diciéndonos: «Ajústese bien la capucha. Ponga mirada malvada. Y ahí, cuando todo comienza peligrosamente a abrirse, abrirse y abrirse en todas direcciones, corte el aire con el hombro izquierdo, bordee el terror de las compuertas... y BANG!» ¡Que viva la poesía! Les digo yo a ustedes esta noche tan apropiada para salir de la mano y los sueños de Rossalinna Benjamin, a asesinar a todos los narcisos que en el mundo han sido, desnudos y trepidantes sobre la tierra.

Santo Domingo, Junio 2012