martes, 28 de agosto de 2012

nuestro pueblo, sin saber ni la siembra ni disfruta



















Mamey
(Mammea Americana L)
Décimas

Gabriel Moquete

Bartolomé de Las Casas
habla en su «Historia Sumaria»
de esta fruta legendaria
y lo hace en creciente tasa.
Por ejemplo, cuando traza
en una amplia apostilla
contando las maravillas
de «esa fructa que hay aquí»
dice, más buena no vi
pues no las hay ni en Castilla.

Hablaba así del mamey,
de este extraordinario fruto
que tenía más atributos
que todos los de su rey.
Miren a ver si es de ley
o no, sentir el orgullo
revolcarse en el embullo
del amor por nuestro lar,
sentir a ese hombre de mar
hablar así de lo tuyo.

Pero no se equivocaba
con esa crónica escrita,
hablaba verdad estricta
de todo cuanto miraba.
A un continente llegaba
luego de su larga andanza
que le brindaba bonanza
muy buenas a su interés,
ese continente es
el de la nueva esperanza.

Sin embargo, aquella fruta
que lo impactó tanto a él
nuestro pueblo, sin saber
ni la siembra ni disfruta.
Mucha gente hasta disputa
por achacarle perjuicio,
pero no se ha hecho un juicio
para aclarar tal acción
mientras tanto en la nación
muchos viven el prejuicio.

Pero hasta el color mamey
lo denominó este fruto,
¡miren si tiene atributo
este apasionante rey!
Debe dictarse una ley,
ordenanza o lo que sea
para que en tierras de CEA
aunque sea en empalizadas
esta fruta sea sembrada
en abundantes tareas.

Adoctrinar campesinos
y a gente de la ciudad
para que a gran cantidad
siembren parques y caminos.
Reforestar los destinos
de las cuatro latitudes,
concientizar actitudes
a favor de este frutal
y  ¡educar, bien educar,
sobre sus ricas virtudes!