martes, 11 de septiembre de 2012

Dice Diógenes fue calié en era de Trujillo

Dice Chiqui que él fue calié
















Que florezcan mil flores

Chiqui Vicioso

1.- Hace más de dos décadas escribí un libro que se titula Algo que decir, ensayos sobre la literatura femenina, con prólogo de Doña Carmen Quidiello, actualmente traducido al inglés y utilizado como texto en facultades de literatura universitarias.  En ese libro decía que hay tres tiempos en la creación femenina, el autobiográfico, el de la búsqueda de un estilo propio y el de la creación de una crítica literaria más afín a la vida de la mujer, es decir ecléctico.

La escritora Elaine Showalter fue la primera en llamar la atención sobre la incipiente crítica literaria femenina, donde intervienen otras disciplinas como la sociología, la antropología, y la psicología, un método «ecléctico».

2.- En el suplemento Areíto del 8 de septiembre, dedicado al «método ecléctico» de Giovanni Di Pietro, Diógenes Céspedes «(ex-calié de la dictadura de Trujillo, lo cual justifica en sus ‘Memorias’),  afirma que quienes critican a Di Pietro por su método ‘ecléctico’ son «militantes izquierdistas o intelectuales del compromiso político-literario de clase» (es decir, Martianos, a mucha honra), o «intelectuales de la metafísica del signo», de la cual el poeta José Mármol es la figura principal, cuyo éxito parece haberle causado ronchas a Céspedes.

3.- Lo que ha vuelto a suceder es que Diógenes Céspedes ha aprovechado la presentación de Di Pietro para ventilar sus viejos complejos de inferioridad y sus fobias, propias de su condición de terrorista intelectual, que atemorizaba a los  habitantes de su pueblo natal con su condición de calié en la oficina de correos,  calié, subrayo, de la más «autoritaria» y menos «democrática» de las dictaduras, la de Trujillo.

4.- ¿Que es lo que le hemos criticado a Di Pietro?  Que no se limitara a promover su método literario en la evaluación de la novelística dominicana, y adoptara la misma actitud vital de Céspedes, es decir la descalificación en el manejo de los autores, actitud que enfrenté cuando ninguneó a Junot Díaz y Julia Álvarez no por su obra sino por «no ser dominicanos».

5.- También le salí al frente cuando se atribuyó, de manera jactanciosa, «ser el único en descubrir a la escritora Amelia Francasci», mérito que le corresponde, como muchos otros, a la doctora Daisy Cocco DeFilippis.  Lamentablemente, Luis Beiro nunca publicó mi respuesta.

6.- ¿De qué estamos ya hartos? De que en pleno 2012 un ex calié siga intentando aterrorizar a la intelectualidad dominicana con sus diatribas de índole política, no teórica, algo de lo cual el propio Meschonic, a quien dice representar, estaría avergonzado.

7.- Dejemos pues que la literatura dominicana se enriquezca con todas las tendencias y que florezcan mil flores y mil escuelas. Y creemos con nuestra alegría, un muro de paz.