miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cabiya activa campaña contra Leonel Fernández

Sélvido Candelaria
















Sélvido Candelaria concluye
que Pedro Cabiya está
«enfermo del cerebro»

La presente nota del escritor Sélvido Candelaria fue publicada por él en el grupo de Facebook «Juan Bosch mi compromioso, quien no vive para servir no sirve para vivir». El texto se explica por sí mismo y sencillamente lo colocamos a continuación.

Asistí esta mañana a una reunión con el ex Presidente Leonel Fernández, atendiendo a la invitación que me extendiera el licenciado José Rafael Lantigua, ex Ministro de Cultura, persona a quien guardo respeto, consideración y agradecimiento porque, cuando nos conocimos, a sabiendas de que yo no podía ofrecerle ninguna ganancia material (él era Ministro de Cultura y yo un simple obrero cultural en una remota aldea llamada Miches) me demostró respeto, me guardó consideración y me honró con su amistad.

En esa actividad el doctor Fernández tuvo la gentileza de repetir sucintamente su autorizada versión sobre las razones (externas e internas) que nos han traído hasta el lugar donde nos encontramos, económicamente hablando, en la República Dominicana. Razones que si bien no las comparto en un 100 por ciento, debo admitir que son totalmente plausibles.

Entiendo que los adversarios políticos de Leonel traten de explicar la situación en forma diametralmente opuesta a la suya. Entiendo también que personas inconformes por razones personales, celos profesionales o por lo que a ellos se les antoje, desdigan con otros argumentos lo que él justifica. Lo que no entiendo es cómo cualesquiera que sean las personas que lo hagan, se auxilien de enfermos del comportamiento para promover sus posiciones. Me explico.

Previo al acto en sí, un amigo de larga data me estuvo enumerando algunos personajes «importantes» que en sus escritos demostraban el desbarre realizado por el incumbente del Poder Ejecutivo en la administración pasada. Y sobresaliendo entre esos nombres me señaló un escritor de ficciones llamado Pedro Cabiya. Con vergüenza tuve que aceptar mi desconocimiento del escritor y su obra. Sin embargo, acicateado tanto por la genialidad del literato como por la contundencia de sus artículos críticos -según mi amigo- le prometí revisarlo tan pronto llegara a casa.

Pedro Cabiya
«San Google» me sacó de apuros; indudablemente se trata de un escritor famoso. Leí su biografía (asumo que es la oficial pues aparece en su «blog») y quedé impresionado. Vi algunas de sus «cartas» y comencé a entender el porqué del ángulo que escoge para enfocar sus «análisis». ¡Claro! Una persona que antes de las elecciones pasadas escribió: «Todo parece indicar, don Hipólito, que usted va a ganar las elecciones» no puede, dados los resultados de la contienda electoral, decir cosas agradables de quien tuvo tanta responsabilidad en que ese velado vaticinio y poco escondido deseo, se hiciera inviable. Pero eso puede justificarse por algunas de las razones que expuse anteriormente.

Ahora bien, algo que me dio grima de este personaje fue lo que leí al final de esa biografía, a modo de colofón, encerrado en uno de esos «globitos» que se usan en los cómics para enmarcar los parlamentos. Allí, en inglés, encontré lo siguiente: «He is also obsessive compulsive and sex addict. To say he is a narcissistic, is an understatement». (Mis herramientas para entender ese idioma no son excelentes pero, por mis 4 años de experiencia en los Estados Unidos, si alguien me dice eso, yo entendería esto: «…es también obsesivo, compulsivo y adicto al sexo. Decir de él que es un narcisista, es quedarse corto»).

Pedro Cabiya es escritor puertorriqueño residente en Santo Domingo. En 1995 publicó cuentos en la Revista Vetas. Escribe textos políticos de fina ironía

Y digo que me dio grima, no solo porque este señor dice eso de él mismo, sino porque es el tipo de persona que se está escogiendo como paradigma para expresar la «inconformidad del pueblo».

Según el diccionario de la Real Academia, estos son los significados de las palabras con que se autocalifica este señor.

compulsivo, va.
(Der. de compulso, part. irreg. de compeler, y este del lat. compulsus).
1. adj. Que tiene virtud de compeler.
2. adj. Que muestra apremio o compulsión.
3. adj. Psicol. Que tiene impulsos irresistibles.

compulsión.
(Del lat. compulsio, -onis).
1. f. Inclinación, pasión vehemente y contumaz por algo o alguien.
obsesivo, va.
1. adj. Perteneciente o relativo a la obsesión.
obsesión.
(Del lat. obsessio, -onis, asedio).
1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.
narciso2.
(Por alus. a Narciso, personaje mitológico).
1. m. Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo.
narcisismo
1. m. Manía propia del narciso2.
2. m. Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras (eso justificaría que considere a algunos como «saltapatrases» y a otros como «bobos en declive»).

Aparte de esto, puede ser que a muchas personas les resulte gracioso eso de adicto al sexo, pero yo que viví personalmente los estragos de una adicción, sé lo que significa. «La adicción es una enfermedad primaria, que afecta al cerebro, constituida por un conjunto de signos y síntomas característicos.
«El origen de la adicción es multifactorial involucrándose factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales», según la opinión del doctor Saúl Alvarado. Por tanto, un adicto (sea al juego, a la cocaína, a la heroína, a la mariguana, al sexo o al alcohol) es un enfermo del cerebro. Así de simple. Quien lo dude que haga sus propias investigaciones.

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