lunes, 5 de noviembre de 2012

Reseña de Simao Souindoula desde Luanda, Angola























Nota de Carlos Hernández Soto

«¡KALUNGA EH! Los Congos de Villa Mella» publicado como ebook
Reseña de Simao Souindoula

(Traducción libre del portugués hecha por el autor)

Les anuncio con regocijo que desde el 22 del corriente mes de octubre, el libro ¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella se encuentra en línea y disponible para la compra:

http://www.amazon.com/Kindle-eBooks/b/ref=sa_menu_kbo3?ie=UTF8&node=1286228011#/ref=nb_sb_noss?url=node%3D1286228011&field-keywords=kalunga+eh+los+congos+de+villa+mella&rh=n%3A1286228011%2Ck%3Akalunga+eh+los+congos+de+villa+mella

Con tal motivo, este post está dedicado a la reseña que de este libro hizo el Dr. Simao Souindoula desde Luanda, Angola, de la que me siento honrado. De inmediato la reseña:

Simao Souindoula en una entrevista

¡Kalunga Eh! Los Congos de Villa Mella. “Patrimonio Intangible de la Humanidad”. Este hecho histórico y antropológico revalorizante sobresale claramente en la lectura de ¡Kalunga eh! Los Congos de Villa Mella, obra del investigador dominicano Carlos Hernández Soto. De este libro, que fue publicado originalmente en Santo Domingo por la Editorial Letra Gráfica, acaba de salir ahora la edición electrónica en Amazon Kindle (Kindle Direct Publishing).

El libro es una compilación de textos redactados por el autor después de la proclamación por parte de la UNESCO de la Cofradía de los Congos de Villa Mella como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”.

Kalunga es la principal pieza musical y coreográfica, así como el grito identificador, de la Cofradía.

En la obra se evidencia una continuación de trabajos anteriores que desembocaron en la publicación, años atrás, de Morir en Villa Mella: ritos funerarios afrodominicanos.

En este análisis de antropología escatológica, el autor, pasado director del Museo del Hombre Dominicano, realza el papel esencial de esta estructura asociativa tradicional en las ceremonias funerarias en Villa Mella, situada en un área adyacente a la capital de la parte oriental de la antigua Española.

El estudio de esta práctica ritual, sobrevivencia genéricamente kongo pero en la realidad de los hechos bantu, que integró, en una dinámica inevitablemente sincrética, diversos elementos de la religión católica y creencias yorubas y ewe-fon, está redactado en seis capítulos.

Hernández Soto aborda ahí, entre otros aspectos, la naturaleza social y la función espiritual de este colectivo fraternal así como los contornos de su expresión musical (cantos y soportes organológicos) y el registro de su coreografía.

Y, en un proceso comparativo, poco sistematizado en las Américas y el Caribe, el autor, que es también profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, atestigua la existencia de grupos similares en el territorio hermano de Haití y en Cuba, así como en el continente: en Brasil, Panamá y en los Estados Unidos de América, más precisamente en Nueva Orleans.

UNIVERSO ESCATOLOGICO

Como pruebas lingüísticas y antropológicas, principalmente congo-angola, el pasado director del Museo del Hombre Dominicano presenta, oportunamente, en el final de su obra, un glosario de términos en uso en esta estructura de solidaridad social.

Se encuentran, en el conjunto de las diversas manifestaciones organizadas, en este cuadro, las celebraciones de maní, probables reminiscencias de las ceremonias relativas a la entronización de los Mani Kongo.

Y, la animación de todos los ritos de la Cofradía está apoyada, principalmente, por instrumentos musicales llamados también, genéricamente, congos. Congo es el tambor mayor y el conguito corresponde al tambor menor.

En cuanto a los miembros de la asociación, que deben ser músicos o bailadores, son designados naturalmente con el nombre de congueros.

Una de las canciones rituales (toques) introductorias es llamada bembe yagua, probablemente una sobrevivencia del kikongo bembo nengwa (canción para embalar: acunar, mecer o empaquetar) Y, durante la ceremonia del kumbá (separación), se entona, entre otros lamentos, el pembé chamaliné (partida pacífica).

Los otros cantos recuperados, verdaderos requiems aeternam, son el bembe koko (consolación solidaria), mamá yungué o ñungué (berceuse, acunamiento), oh yacabelo (ternura), oh Kikondé (lamento), yaguacila (desamparo), ensilla mi caballo (impotencia ante la muerte), gayumba eh (salvación), alé bambó (coraje), ya lo ve (coraje), antonio bángala (fin) y lambe lo deo (comida celeste).

Y esta notable continuidad lingüística y antropológica compitió a fin de que la exigente UNESCO pudiese declarar el conjunto de las prácticas rituales kongo que se perpetuaron, en un sincretismo vivificador, en el Este de la histórica Española.

Y, el “munsi kalunga” (habitante de la costa) dominicano considera, con justo título, que la declaración de este organismo de la ONU debe ser extendida a todas las Américas y al Caribe negros incluyendo, entre otros componentes, la Sociedad Conga de la isla de Gonaives, en el vecino Haití; a los Congos Reales de Trinidad, en Cuba; a la afamada e indestructible Plaza de los Congos (Congo Square), que engrandeció el célebre jazzman Louis Armstrong; a las representaciones teatrales congos en la sintomática localidad de Cuango, en Panamá; y a las inevitables congadas de Atibaia, en Brasil.

Una de las principales contribuciones científicas del antropólogo de Santo Domingo es la de haber puesto de relieve el predominio tomado por las creencias hidrogénicas en el universo escatológico bantu después de la terrible y traumatizante travesía del océano. En efecto, el ntoto (tierra firme) y el zulu (cielo), Reino de Dios, elementos fundamentales de las culturas de origen, se reencontrarán allende el Atlántico, relegados a un segundo plano, a favor del insondable kalunga (mar).

Los africanos encadenados en los insalubres vientres de los navíos negreros, volverán a sentir en sus cuerpos y almas la fuerza y la inmensidad del nlangu ya mungwa (agua salada).

En este breve libro de Carlos Hernández Soto, la Ruta del Esclavo fue, en verdad, el Viaje sobre el kalunga (mar) y la transferencia, en una dinámica verdaderamente estimulante, de sus tenaces misterios.

Simão SOUINDOULA

Comité Científico Internacional

Proyecto de UNESCO “La Ruta del Esclavo”

Luanda ( Angola )

http://patridomnet.wordpress.com/