lunes, 10 de diciembre de 2012

El miércoles 19 a las 7:00 de la noche
















Próxima ópera es «Aída»  

Jimmy Hungría


La temporada 2012-2013 de The Met: Live in HD continúa con “Aída”, de Verdi, que podremos ver, transmitida en vivo y tiempo real, desde The Metropolitan Opera House de Nueva York, con imagen HD y sonido digital,  en la pantalla del cine Acrópolis, este sábado, 15 de diciembre, a las dos de la tarde, y repetida (grabada) en Fine Arts Novo Centro el miércoles 19 a las 7:00 de la noche, al precio de novecientos pesos (RD$900).

El elenco de dicha ópera es el siguiente: Liudmyla Monastyrska (Aida), Olga Borodina (Amneris), Roberto Alagna (Radamés), George Gagnidze (Amonasro), Štefan Kocán (Ramfis), Miklós Sebestyén (El rey). Dirige la orquesta Fabio Luisi. Es una producción de Sonja Frisell, con escenografía de Gianni Quaranta, diseño de vestuario de Dada Saligeri, diseño de luces de Gil Wechsler y coreografía de Alexei Ratmansky.

La sinopsis de “Aída”, tal como está contenida en la página web de The Met, es la siguiente:


ACTO I

Egipto, en la época de los faraones. En el palacio real de Menfis, el alto sacerdote Ramfis, informa al guerrero Radamés de que Etiopía prepara otro ataque contra Egipto. Radamés espera liderar su ejército. Está enamorado de Aída, la esclava etíope de la princesa Amneris, la hija del rey. Radamés sueña que si obtiene la victoria en esta guerra podrá liberar a Aída y casarse con ella (“Celeste Aida”). Pero Amneris ama a Radamés y, tras reunirse los tres, Amneris entiende lo que Radamés siente por Aída. Un mensajero comunica al rey de Egipto y a los sacerdotes y soldados reunidos, que los etíopes están avanzando. El rey elige a Radamés para que lidere al ejército y todos juntos entonan un himno patriótico. Sola, Aída se debate entre su amor por Radamés y la lealtad a su país natal, del que su padre, Amonasro, es el rey (“Ritorna vincitor”). En el templo de Vulcano, los sacerdotes consagran a Radamés. Ramfis le ordena que proteja a su país.


ACTO II

Etiopía ha sido derrotada y Amneris espera el regreso triunfal de Radamés. Cuando se aproxima Aída, la princesa pide a sus otros esclavos que se marchen para quedarse a solas con ella e intentar averiguar cuáles son los verdaderos sentimientos de Aída (Dúo: “Fu la sorte dell’armi”). Primero, Amneris le miente diciéndole que Radamés ha caído en batalla y, después, le cuenta que sigue vivo. La reacción de Aída confirma que ama a Radamés. Amneris, que está decidida a triunfar sobre su rival, se marcha para asistir a la procesión triunfal.
A las puertas de la ciudad, Amneris y el rey observan las celebraciones y colocan a Radamés la corona del vencedor (Escena triunfal: “Gloria all’Egitto”). Hacen entrar a los etíopes capturados. Entre ellos se encuentra Amonasro, el padre de Aída, que hace señales a su hija para que no revele su identidad real. Radamés queda impresionado con la elocuente petición de clemencia por parte de Amonasro, y pide que se anule la pena de muerte impuesta a los prisioneros y que sean liberados. El rey le concede su petición pero mantiene a Amonasro prisionero. El rey declara que, en recompensa por su victoria, Radamés obtendrá la mano de Amneris en matrimonio.


ACTO III

La víspera de su boda, Amneris y Ramfis entran a rezar en un templo a orillas del Nilo. Aída, que está esperando a Radamés para reunirse en secreto con él, rememora su lejana patria (“O patria mia”). De repente, aparece Amonasro. Implorando al sentido del deber de Aída, le hace prometer que va a averiguar a través de Radamés la ruta que piensa tomar el ejército egipcio para invadir Etiopía (Dúo: “Rivedrai le foreste imbalsamate”). Amonasro se esconde al llegar Radamés, quien asegura a Aída que la ama (Dúo: “Pur ti riveggo, mia dolce Aida”). Sueñan sobre su vida juntos y Radamés accede a huir con ella. Aída le pregunta por la ruta de su ejército y justo cuando él le confiesa el secreto, Amonasro sale de su escondite. Cuando se da cuenta de que Amonasro es el rey etíope, Radamés se desespera por lo que acaba de hacer. Mientras Aída y Amonasro intentan calmarlo, Ramfis y Amneris salen del templo. Padre e hija logran escapar, pero Radamés se entrega a los sacerdotes.


ACTO IV

Radamés va a ser juzgado como traidor. Cree que Aída está muerta pero después se entera por Amneris de que sigue viva. Amneris se ofrece a salvarlo a cambio de renunciar a su rival, pero Radamés no acepta. Tras ser llevado ante los jueces, escucha en silencio sus acusaciones. Es condenado a ser enterrado vivo. Amneris ruega clemencia pero los jueces se niegan a cambiar su veredicto. Amneris maldice a los sacerdotes. Aída se ha escondido en la bóveda para compartir el destino de Radamés. Los amantes se declaran su amor por última vez (Dúo: “O terra, addio’) mientras Amneris, arriba en el templo, reza por el alma de Radamés.